Nuestro dibujo visceral personifica a la Tierra derritiéndose por el calentamiento global y de un color amarillo cual hoja secándose lentamente, sus brazos manchados dando puerta a una interpretación variada tanto de marcas de represión o autodestrucción. Los acentos grises en las clavículas son una representación de la industrialización. Debajo de la piel amarilla se presenta un rojo mezclado con distintos colores. El fondo desastroso acompaña la crudeza del horror, rojo como un símbolo de violencia, negro cual el abuso del petróleo y morado como una protesta social de que somos una pesadilla incluso para nuestra misma especie.
Los humanos, representados con gusanos, le dan tal repulsión que, al desgarrarse la piel, busca eliminarlos para sobrevivir.
Esto plantea una pregunta: ¿Somos parte del planeta o una rama evolutiva que debe ser eliminada para que la vida prospere?
Guillermo Javier Naranjo Alejandre
Esperanza Sol Rosas
1° ESO
Colegio Madrid (México)

