Poesía que refleja la crisis de contaminación atmosférica en la ZMVM. El ozono, las partículas finas y sus efectos en la salud invitan a reflexionar sobre el aire que heredamos.

Aire que ya no respira
La cuenca se cierra como un puño gris,
el ozono teje su manto invisible,
y el cielo que fue azul desde el país
se vuelve cada día más prescindible.
Partículas finas, silencio que enferma,
cuarenta y ocho mil que no despiertan,
la ciudad que nunca del todo duerma
respira el veneno que sus calles sueltan.
Hoy no circula el auto, dice el cartel,
pero circula el humo entre los pulmones,
los niños que crecen bajo ese papel
de smog y contingencias y ambiciones.
¿Qué herencia dejamos si el aire se acaba?
¿Qué cielo, qué canto, qué luz nos quedaba?
Julián Rodríguez Ramírez
Felipe Pastrana
1º Bachillerato
Colegio Madrid (México)
